Mikel Zabalza, alpinista navarro entre cumbres y exploración

Eric Puga • 6 de octubre de 2026
Mikel Zabalza, alpinista, posa con equipo de escalada en la cima de una montaña nevada, con el K2 al fondo.

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Hay montañas que se recuerdan por la cumbre y otras por la forma de llegar a ella. La trayectoria de Mikel Zabalza como alpinista navarro pertenece claramente al segundo grupo, porque combina escalada técnica, exploración, compromiso y una preocupación constante por regresar con vida. Su historia permite entender mejor qué hay detrás de las grandes expediciones y qué enseñanzas pueden trasladarse a cualquier salida de montaña.

La trayectoria de Zabalza une exploración, técnica y formación

  • Inicios tempranos en un club de montaña de Pamplona y formación decisiva en los Pirineos.
  • Más de 40 expediciones en cordilleras de Asia, Patagonia, Groenlandia y la Antártida.
  • Ascensiones destacadas al K2, Gasherbrum IV y Broad Peak.
  • Más de un centenar de aperturas de vías de escalada, especialmente en el Pirineo.
  • 13 años al frente del Equipo Español de Alpinismo de la FEDME.

De un club de Pamplona a la alta montaña

Mikel Zabalza empezó a acercarse a la montaña con apenas 10 años, cuando comenzó a salir los fines de semana con un club de Pamplona. No procedía de una familia con tradición montañera, así que su aprendizaje nació de la curiosidad, la lectura y la práctica directa sobre el terreno.

A los 19 años viajó por primera vez a Gavarnie en invierno. Según ha contado en distintas entrevistas, aquella etapa estuvo marcada por medios muy modestos, incluso con un solo piolet técnico para cada cordada. Ese detalle resume bien una generación que aprendió progresivamente a moverse entre nieve, hielo y roca, muchas veces a base de experiencia acumulada.

Para mí, los Pirineos son la parte esencial de su biografía deportiva. Allí no solo consiguió forma física, sino que aprendió a leer una pared, valorar una retirada y aceptar que en algunas rutas la única salida segura puede estar por arriba. Ordesa fue especialmente importante como escuela de compromiso alpino.

Con el tiempo, Zabalza se consolidó como escalador, guía titulado de Alta Montaña y especialista en actividades de dificultad. También colaboró desde 2001 con el programa de TVE Al filo de lo imposible, una experiencia que amplió su contacto con expediciones y escenarios remotos.

Mikel Zabalza, alpinista, en la cima de una montaña nevada, con un pico imponente al fondo.

Una carrera construida entre roca, hielo y exploración

La trayectoria de Zabalza no se limita a los ochomiles. Su perfil combina escalada de roca, alpinismo invernal, grandes paredes, travesías polares y aperturas. Esa variedad explica por qué sus proyectos suelen tener un componente de exploración, incluso cuando la montaña elegida ya es conocida.

Zona Actividad destacada Qué aporta a su trayectoria
Pirineos Más de 100 aperturas y numerosas vías en Ordesa Su principal escuela técnica y de compromiso
Alpes Grandes recorridos en las Grandes Jorasses, el Mont Blanc y el Grand Capucin Experiencia en terreno mixto y escalada alpina
Patagonia Torre Central del Paine, Torre Norte y Aguja Guillaumet Adaptación a paredes verticales y meteorología cambiante
Antártida Nuevas vías en la Tierra de la Reina Maud Exploración en un entorno aislado y exigente
Himalaya y Karakórum K2, Gasherbrum IV, Broad Peak y numerosas aperturas Alpinismo de altura con autonomía y compromiso

En los Pirineos abrió vías en macizos como Ordesa, Ansabère, Gavarnie, Telera y Vignemale. También escaló repetidamente en el Naranjo de Bulnes y participó en aperturas que todavía sirven como referencia para entender la evolución de la escalada alpina española.

En los Alpes afrontó itinerarios de gran dificultad, entre ellos recorridos en las Grandes Jorasses, el Grand Capucin y el macizo del Mont Blanc. En Patagonia y la Antártida encontró un tipo de montaña más remoto, donde la logística y la meteorología pueden pesar tanto como el grado técnico.

Las expediciones que explican su manera de entender el alpinismo

Algunas ascensiones permiten ver con claridad qué distingue a este montañero. No se trata únicamente de alcanzar una cima alta, sino de elegir una ruta difícil, asumir incertidumbre y mantener autonomía durante toda la actividad.

Año Proyecto Importancia
1995 Nueva ruta en la Torre sin Nombre, en el Karakórum Una de sus primeras grandes experiencias en paredes remotas de Asia
2004 Cima del K2 por el Espolón de los Abruzos Uno de los grandes hitos de su carrera himalayista
2008 Cumbre norte del Gasherbrum IV Ascensión técnica en una montaña de enorme dificultad
2010 Apertura en el Broad Peak norte y enlace con la cumbre central Un proyecto de gran exigencia física y compromiso
2011 Travesía de Groenlandia de sur a norte 2.300 kilómetros en 34 días con autonomía y cometas de tracción
2014 Apertura de la vía Pura Vida en el Sakaton Peak 6.325 metros, 1.300 metros de desnivel y dificultades de hasta M5 y 80º

La travesía de Groenlandia merece una mención especial. Completar 2.300 kilómetros en 34 días exige una preparación distinta a la de una ascensión clásica: gestionar el cansancio, repartir los recursos, mantener el rumbo y tomar decisiones durante semanas. Más tarde, una expedición transantártica recorrió unos 3.400 kilómetros en 56 días de autosuficiencia.

En 2014, al frente del Equipo Español de Alpinismo, participó en la apertura de Pura Vida en el Sakaton Peak, en Nepal. La ruta alcanzó una dificultad global de MD+, una graduación que indica una actividad muy difícil y comprometida, con tramos de nieve, hielo y roca. El grado M5 describe la dificultad del terreno mixto, mientras que los 80º señalan la fuerte inclinación del hielo.

El estilo alpino como forma de tomar decisiones

El estilo alpino no consiste solo en subir ligero. Implica avanzar con el material necesario, reducir apoyos externos, evitar una dependencia excesiva de cuerdas fijas y resolver la actividad como una cordada autónoma. En proyectos de altura, esa elección aumenta la velocidad y la libertad, pero también deja menos margen para corregir errores.

La idea aparece constantemente en la forma de hablar de Zabalza. Para él, la dificultad no está únicamente en escalar un tramo complicado, sino en decidir si conviene seguir, esperar o darse la vuelta. Esa capacidad de renunciar no es una señal de debilidad, sino una parte técnica del alpinismo.

Yo diría que esta es la enseñanza más útil de su carrera. El entusiasmo puede empujar a continuar cuando las condiciones ya han cambiado, pero la experiencia sirve precisamente para reconocer esa línea roja antes de cruzarla. El tiempo, el estado de la nieve, la meteorología, la fatiga y la motivación del compañero deben analizarse juntos.

  • Consultar la previsión y comprobar si coincide con la realidad observada en la montaña.
  • Definir un horario de retirada antes de comenzar la escalada.
  • Revisar el descenso, no solo el itinerario de subida.
  • Hablar en voz alta cuando aparece un riesgo que el resto quizá no ha detectado.
  • Aceptar la renuncia sin convertirla en un fracaso personal.

En una pared remota, una decisión prudente puede ahorrar horas de exposición, vivacs improvisados o rápeles peligrosos. La montaña no premia siempre al más fuerte, sino muchas veces a quien interpreta mejor la información disponible.

Trece años formando a la nueva generación

La aportación de Zabalza no termina en sus propias cumbres. Durante 13 años dirigió el Equipo Español de Alpinismo de la FEDME, donde acompañó a varias promociones de jóvenes escaladores en concentraciones, actividades y expediciones nacionales e internacionales.

Su trabajo consistía en mucho más que enseñar maniobras. La formación incluía elegir objetivos, estudiar accesos, organizar la logística, gestionar la convivencia y aprender a actuar con seguridad cuando el plan inicial deja de ser viable. La expedición al Dorje Lakpa, de 6.966 metros, resume bien ese enfoque de aventura controlada.

En 2024 dejó la dirección y cedió el testigo a Iker Madoz. La decisión estuvo relacionada con el deseo de no limitar a deportistas jóvenes que se encontraban en un momento de máxima capacidad física y motivación. Desde entonces, su actividad pública se ha orientado más hacia el trabajo como guía de Alta Montaña, la formación y sus propios proyectos.

RTVE resumió en 2025 una carrera de 35 años con 41 expediciones documentadas. La cifra es importante, pero no cuenta toda la historia. Lo más valioso está en la combinación de experiencia acumulada, capacidad para transmitirla y voluntad de seguir explorando sin convertir la cumbre en una obligación.

Qué puede aprender un montañero de su trayectoria

No hace falta viajar al Karakórum para aplicar las ideas que aparecen en la carrera de Zabalza. En una ruta pirenaica de un día también hay que planificar, leer el terreno y saber cambiar de objetivo cuando las condiciones lo exigen.

Su ejemplo invita a entrenar tres capacidades que a menudo se subestiman. La primera es la técnica específica, porque caminar bien no prepara por sí solo para el hielo o el terreno mixto. La segunda es la logística, desde el material hasta el horario. La tercera es la gestión mental de la incertidumbre.

También conviene no confundir aventura con improvisación. Una actividad exploratoria puede tener poca información previa, pero necesita aún más preparación, margen horario y alternativas de retirada. Esa combinación de curiosidad y prudencia es, en mi opinión, el legado más aprovechable de este alpinista.

Su historia demuestra que una carrera de alto nivel se construye durante décadas, con éxitos, intentos fallidos, aprendizajes y cambios de etapa. La cumbre importa, pero el criterio para elegirla, el respeto por la cordada y la forma de volver importan todavía más.

Una vida de montaña medida por el camino recorrido

Mikel Zabalza representa una forma de entender el alpinismo basada en la dificultad, la exploración y la responsabilidad. Desde las paredes de Ordesa hasta las grandes montañas de Asia, su trayectoria muestra que la experiencia no elimina el riesgo, pero ayuda a leerlo y tomar mejores decisiones.

Para quien se acerca al montañismo, su biografía ofrece una idea sencilla y poderosa. No se trata de imitar sus cumbres, sino de aprender a preparar cada salida, conocer los propios límites y entender que regresar juntos siempre forma parte del objetivo.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Se acercó a la montaña con 10 años, saliendo los fines de semana con un club de Pamplona. A los 19 viajó por primera vez a Gavarnie en invierno, y los Pirineos, especialmente Ordesa, fueron decisivos para aprender escalada, lectura del terreno y gestión de las retiradas.

Entre sus hitos figuran el K2 por el Espolón de los Abruzos, la cumbre norte del Gasherbrum IV y proyectos en el Broad Peak. También realizó una travesía de Groenlandia de 2.300 kilómetros en 34 días y participó en la apertura de Pura Vida, en el Sakaton Peak, con 1.300 metros de desnivel.

Consiste en avanzar con el material necesario, reducir los apoyos externos y resolver la actividad como una cordada autónoma. Este enfoque aporta velocidad y libertad, pero exige valorar continuamente la meteorología, el estado de la nieve, la fatiga, el horario de retirada y las condiciones del descenso.

Su labor incluía enseñar maniobras, pero también elegir objetivos, estudiar accesos, organizar la logística y gestionar la convivencia en expediciones. Además, formaba a los deportistas para actuar con seguridad cuando el plan inicial dejaba de ser viable, como en proyectos de alta montaña como el Dorje Lakpa.

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Autor Eric Puga
Eric Puga
Me llamo Eric Puga y tengo 6 años de experiencia en montañismo, senderismo y supervivencia alpina. Desde que era niño, la naturaleza me ha fascinado, y cada montaña que he escalado me ha enseñado algo nuevo. Mi interés por estos temas creció a medida que exploraba diferentes rutas y aprendía sobre las técnicas de supervivencia que son esenciales en entornos alpinos. Me gusta compartir mis conocimientos sobre cómo planificar excursiones seguras y disfrutar del aire libre, ayudando a otros a entender los desafíos que pueden enfrentar en sus aventuras. En mis escritos, me enfoco en proporcionar información clara y precisa, siempre verificando las fuentes y comparando datos para ofrecer contenido útil y actualizado. Me apasiona simplificar conceptos complejos y hacer que sean accesibles para todos, desde principiantes hasta expertos. Estoy comprometido a ayudar a los lectores a disfrutar de la naturaleza de manera segura y responsable, compartiendo mis experiencias y aprendizajes a lo largo del camino.

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