Tomasz Mackiewicz y el desafío del Nanga Parbat

Eric Puga • 28 de octubre de 2026
Tomasz Mackiewicz, alpinista, con barba y cabello rubio despeinado, viste una chaqueta naranja.

Índice

¿Qué puede llevar a un alpinista a regresar siete veces a la misma montaña, incluso cuando el frío y el riesgo parecen insuperables? La historia de Tomasz Mackiewicz explica esa relación extrema con el Nanga Parbat, sus principales expediciones y el desenlace de 2018. También permite entender qué significan realmente la aclimatación, el estilo alpino y los límites de un rescate a más de 8.000 metros.

La historia de un sueño invernal llevado hasta el límite

  • Perfil de un alpinista polaco autodidacta, conocido como Tomek.
  • Nanga Parbat, con 8.126 metros, fue el centro de su trayectoria.
  • Intentó la ascensión invernal de la montaña en siete ocasiones.
  • En enero de 2018 alcanzó la cumbre con Élisabeth Revol, según el relato de la alpinista francesa.
  • La historia terminó con un rescate nocturno de Revol y la muerte de Mackiewicz durante el descenso.

Quién fue el alpinista polaco que eligió su propio camino

Nacido en 1975 en Działoszyn, Polonia, Mackiewicz se hizo conocido por una forma de entender la montaña alejada del circuito más institucional. No construyó su reputación acumulando ascensiones comerciales, sino buscando expediciones ligeras, difíciles y con una fuerte dosis de autonomía. Su apodo, “Czapkins”, quedó unido a una personalidad poco convencional dentro del himalayismo polaco.

Antes de concentrarse en los ochomiles, participó junto a Marek Klonowski en travesías exigentes por Alaska y Yukón. En 2008, ambos realizaron una expedición de unos 40 días por glaciares de esas regiones y alcanzaron el Mount Logan, de 5.959 metros. Para mí, ese periodo ayuda a entender que su historia no empezó de repente en el Himalaya, sino en una progresión de aventuras cada vez más comprometidas.

Etapa Importancia
Alaska y Yukón Experiencia en glaciares, aislamiento y logística autónoma.
Primeras expediciones al Nanga Parbat Inicio de un proyecto invernal sostenido durante varios años.
Colaboración con alpinistas extranjeros Combinación de experiencia polaca y nuevas estrategias de ascensión.
Expedición de 2018 Intento definitivo junto a Élisabeth Revol.

Su perfil también recuerda algo que a menudo se olvida. La experiencia en altura no se resume en una lista de cumbres. La resistencia mental, la capacidad de tomar decisiones con pocos recursos y la tolerancia al aislamiento pueden ser tan determinantes como la técnica de escalada.

Tomasz Mackiewicz asciende una ladera nevada, con el viento azotando la cumbre.

Por qué el Nanga Parbat se convirtió en su proyecto vital

El Nanga Parbat se encuentra en el Himalaya occidental, en Pakistán, y alcanza los 8.126 metros. A veces se lo relaciona con el Karakórum por su cercanía geográfica y por la historia común de los ochomiles pakistaníes, pero conviene distinguirlo. La montaña pertenece al Himalaya, mientras que el K2 y otros grandes picos próximos forman parte del Karakórum.

La montaña recibió el sobrenombre de “la Montaña Asesina” por la dureza de sus rutas, el aislamiento y la frecuencia de accidentes. Sus paredes combinan grandes desniveles, cambios meteorológicos bruscos y zonas donde una retirada puede resultar tan difícil como la propia ascensión.

Mackiewicz comenzó su proyecto Nanga Dream durante la temporada 2010-2011. Al principio formó cordada con Klonowski y después colaboró con otros montañistas. En campañas intermedias alcanzó cotas cercanas a 7.200 y 7.400 metros, una señal de que el proyecto avanzaba, aunque la cumbre invernal siguiera fuera de alcance.

Lo que distingue su trayectoria es la constancia. Regresó durante años a la misma montaña y llegó a realizar siete intentos invernales. Desde mi punto de vista, esa repetición no debe presentarse solo como heroísmo. También muestra el peligro de convertir una cumbre en una meta tan dominante que empieza a pesar más que las condiciones reales del día.

Qué ocurrió durante la expedición de enero de 2018

En enero de 2018, Mackiewicz y la francesa Élisabeth Revol volvieron a intentar la ascensión por la vertiente del Diamir. La cordada avanzó en un estilo ligero y sin oxígeno embotellado. El 25 de enero, Revol comunicó que ambos habían llegado a la cumbre, una ascensión que la Agencia PAP calificó como la segunda invernal de la historia del Nanga Parbat.

La situación se volvió crítica durante el descenso. Mackiewicz sufrió síntomas de mal de altura, ceguera de la nieve y congelaciones. La ceguera de la nieve es una lesión temporal de la córnea causada por la radiación ultravioleta reflejada por el hielo, y en una pared de 8.000 metros puede dejar al alpinista prácticamente indefenso.

Revol consiguió descender hasta una zona donde pudo ser localizada, pero su estado también era grave. Un equipo polaco que participaba en una expedición al K2 interrumpió su propio objetivo y se trasladó al Nanga Parbat. Adam Bielecki y Denis Urubko participaron en un rescate extremadamente arriesgado, realizado durante la noche y en condiciones meteorológicas difíciles.

Los rescatadores lograron encontrar y evacuar a Revol desde una altitud aproximada de 6.000 metros. No pudieron llegar hasta Mackiewicz, que se encontraba mucho más arriba y en un estado demasiado delicado. La operación dejó una lección incómoda pero esencial: un rescate en altura no es una garantía disponible en cualquier momento, porque quienes ayudan también quedan expuestos a una amenaza mortal.

Qué enseña su historia sobre el alpinismo de altura

La condición física no basta

Por encima de los 8.000 metros comienza la llamada zona de la muerte, donde el cuerpo recibe mucho menos oxígeno y pierde capacidad de recuperación. Una persona fuerte puede deteriorarse en pocas horas, especialmente si aparecen hipotermia, deshidratación o edema pulmonar y cerebral.

La aclimatación ayuda, pero no elimina el riesgo. Consiste en permitir que el organismo se adapte progresivamente a la falta de oxígeno. Incluso con una buena preparación, una ventana meteorológica corta o un descenso demasiado lento pueden cambiar por completo el resultado.

El estilo alpino exige autonomía real

El estilo alpino busca avanzar con un equipo reducido, evitando grandes grupos y una cadena prolongada de campamentos. Es ligero y eficiente, pero también deja menos margen para corregir errores. No es una versión “mejor” del alpinismo, sino una elección con ventajas y costes muy concretos.

En una expedición de este tipo, cada decisión pesa más. Llevar menos material puede facilitar el movimiento, pero limita las opciones ante una tormenta, una lesión o un problema de orientación. Esa tensión aparece con claridad en la última expedición de Mackiewicz.

Lee también: Hans Kammerlander - Alpinismo extremo y lecciones para la montaña

La retirada forma parte de la ascensión

Para quien practica montaña en España, la enseñanza más útil no es imitar una expedición al Himalaya, sino entender el valor de retirarse a tiempo. Antes de salir conviene establecer criterios claros relacionados con el viento, la visibilidad, el estado físico y la hora límite.

  • Consultar varios partes meteorológicos y no depender de una sola previsión.
  • Definir de antemano cuándo comienza el descenso, aunque la cumbre parezca cercana.
  • Informar a una persona externa sobre la ruta, los horarios y el plan de emergencia.
  • Contar con seguro, comunicación y un plan realista para pedir ayuda.

Un error frecuente consiste en pensar que pedir ayuda resuelve automáticamente el problema. En grandes montañas, la logística del rescate debe formar parte del plan desde el primer día, y aun así puede quedar anulada por el viento, la altitud o la falta de visibilidad.

Cómo interpretar su legado sin romantizar el riesgo

La figura de Mackiewicz despierta admiración porque combina perseverancia, independencia y una relación muy intensa con la montaña. Sin embargo, reducirlo a un héroe que “venció” al Nanga Parbat sería demasiado simple. Su historia incluye una cumbre discutida durante años, un descenso catastrófico y una operación de rescate que puso en peligro a varios profesionales.

La forma más prudente de contar el episodio es esta. Según el testimonio de Revol y los informes posteriores, ambos alcanzaron la cima, pero Mackiewicz no logró regresar. La precisión importa porque en el alpinismo una cumbre no puede separarse del estado en que se inicia el descenso.

También conviene separar inspiración de imitación. El lector puede admirar su compromiso sin convertirlo en un modelo para saltarse la formación, la meteorología o la evaluación médica. En los Pirineos, Sierra Nevada o los Alpes, la misma regla sigue siendo válida: la montaña no premia la obstinación por sí sola.

La huella que queda después de aquella montaña

Para mí, la historia de Mackiewicz habla menos de conquistar una cima que de la relación entre deseo, riesgo y límite. Su nombre quedó unido para siempre al Nanga Parbat, pero también al debate sobre hasta dónde debe llegar un proyecto personal cuando las condiciones dejan de ofrecer una salida segura.

La lección más valiosa para cualquier montañista es concreta. Prepararse bien, observar los cambios, proteger al compañero y aceptar la retirada no disminuyen la aventura. Son precisamente las decisiones que permiten regresar para seguir disfrutando de las montañas.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulta a un experto.

Preguntas frecuentes

El Nanga Parbat se convirtió en su proyecto vital dentro de Nanga Dream, iniciado en la temporada 2010-2011. Mackiewicz buscaba una ascensión invernal ligera y autónoma, y en varios intentos llegó a cotas cercanas a 7.200 y 7.400 metros sin alcanzar la cumbre.

Según el testimonio de Revol y los informes posteriores, ambos llegaron a la cima el 25 de enero. Durante el descenso, Mackiewicz sufrió mal de altura, ceguera de la nieve y congelaciones, mientras Revol consiguió bajar hasta unos 6.000 metros, donde fue localizada y evacuada por un equipo de rescate polaco.

Adam Bielecki y Denis Urubko realizaron un rescate nocturno en condiciones meteorológicas difíciles y lograron encontrar a Revol. No pudieron llegar hasta Mackiewicz porque se encontraba mucho más arriba y en un estado demasiado delicado, lo que demuestra que un rescate a gran altura no está garantizado.

La aclimatación permite que el organismo se adapte progresivamente a la falta de oxígeno, pero no elimina riesgos como la hipotermia, la deshidratación o el edema. El estilo alpino reduce el equipo y los campamentos, aunque también deja menos margen ante una tormenta, una lesión o un problema de orientación.

Calificar artículo

Calificación: 0.00 Número de votos: 0

Etiquetas

nanga parbat
himalaya
aclimatación
estilo alpino
rescate
Autor Eric Puga
Eric Puga
Me llamo Eric Puga y tengo 6 años de experiencia en montañismo, senderismo y supervivencia alpina. Desde que era niño, la naturaleza me ha fascinado, y cada montaña que he escalado me ha enseñado algo nuevo. Mi interés por estos temas creció a medida que exploraba diferentes rutas y aprendía sobre las técnicas de supervivencia que son esenciales en entornos alpinos. Me gusta compartir mis conocimientos sobre cómo planificar excursiones seguras y disfrutar del aire libre, ayudando a otros a entender los desafíos que pueden enfrentar en sus aventuras. En mis escritos, me enfoco en proporcionar información clara y precisa, siempre verificando las fuentes y comparando datos para ofrecer contenido útil y actualizado. Me apasiona simplificar conceptos complejos y hacer que sean accesibles para todos, desde principiantes hasta expertos. Estoy comprometido a ayudar a los lectores a disfrutar de la naturaleza de manera segura y responsable, compartiendo mis experiencias y aprendizajes a lo largo del camino.

Compartir artículo

Escribe un comentario