¿Cómo puede un corredor de montaña afrontar el Everest sin oxígeno suplementario y volver a intentarlo pocos días después? La historia de Kilian Jornet en el Everest reúne preparación extrema, decisiones prudentes, problemas físicos y una discusión todavía interesante sobre cómo se verifican las grandes gestas alpinas.
Las claves de una de las ascensiones más singulares del Everest
- Dos cumbres en mayo de 2017, separadas por poco más de cinco días.
- Sin oxígeno suplementario ni cuerdas fijas en ambas ascensiones.
- Primer intento de 26 horas desde el monasterio de Rongbuk hasta la cima.
- Segundo intento de 17 horas desde el Campo Base Avanzado.
- La estrategia se apoyó en una aclimatación excepcional y un equipo muy ligero.
- La falta inicial de pruebas completas provocó una controversia sobre la documentación.

Qué hizo Kilian Jornet en el Everest
En mayo de 2017, Kilian Jornet afirmó haber alcanzado la cima del Everest dos veces en menos de una semana. Lo hizo por la vertiente norte, en el Tíbet, sin utilizar oxígeno embotellado, sin cuerdas fijas y con una logística mucho más ligera que la habitual en las expediciones comerciales.
La primera cumbre se produjo en la noche del 21 al 22 de mayo. Jornet calculó 26 horas desde el monasterio de Rongbuk, situado aproximadamente a 5.100 metros, hasta los 8.848 metros de la cima. Cinco días después volvió a ascender, esta vez desde el Campo Base Avanzado, a unos 6.400 metros, y comunicó un tiempo de 17 horas.
La importancia de la hazaña no está únicamente en el cronómetro. Lo que me parece más relevante es la combinación de resistencia, aclimatación y autonomía en una montaña donde el cuerpo funciona con una fracción del oxígeno disponible al nivel del mar.
Los intentos anteriores explican la estrategia de 2017
El Everest no fue un objetivo improvisado. La expedición formaba parte de Summits of My Life, proyecto con el que Jornet buscaba ascender grandes montañas con un estilo rápido, ligero y sin apoyarse en oxígeno suplementario ni cuerdas fijas.
| Periodo | Situación | Consecuencia |
|---|---|---|
| 2015 | La expedición quedó interrumpida tras el terremoto de Nepal. | El objetivo tuvo que aplazarse. |
| 2016 | Las nevadas acumularon demasiada carga en la montaña. | El riesgo de avalanchas hizo prudente cancelar el intento. |
| 2017 | Jornet regresó por la ruta norte y completó dos ascensiones. | El Everest cerró el proyecto Summits of My Life. |
En 2016, el equipo llevaba unas tres semanas aclimatando a unos 6.000 metros, pero una buena condición física no compensaba el peligro objetivo. Las fuertes tormentas y la acumulación de nieve aumentaron el riesgo de avalanchas, una razón suficiente para abandonar.
Para regresar mejor preparado, Jornet pasó antes por el Cho Oyu, de unos 8.200 metros. Según National Geographic, aquella planificación le permitió acumular varias estancias por encima de los 8.000 metros en pocas semanas. No era una receta aplicable a cualquiera, sino el resultado de años de adaptación progresiva a la altitud.
Cómo fueron las dos ascensiones de 2017
La primera subida desde Rongbuk
Jornet inició el movimiento alrededor de las 22:00 y tardó aproximadamente 4 horas y 35 minutos en llegar al Campo Base Avanzado. Allí descansó cerca de dos horas antes de continuar hacia cotas superiores, una pausa breve si se compara con la duración total del esfuerzo.
Hasta unos 7.700 metros avanzó según lo previsto. Después aparecieron dolor de estómago, vómitos y diarrea, problemas que redujeron mucho su ritmo. Aun así, continuó con paradas frecuentes y alcanzó la cima alrededor de la medianoche.
El plan original incluía regresar hasta Rongbuk, pero los problemas físicos hicieron que no completara esos últimos kilómetros. Esto es importante porque las cifras de 26 horas describen la ascensión hasta la cima, no necesariamente un recorrido completo de ida y vuelta hasta el punto más bajo.
Lee también: Dean Potter - El escalador que redefinió el riesgo en la montaña
La segunda subida desde el Campo Base Avanzado
El 27 de mayo volvió a salir, esta vez desde el Campo Base Avanzado. Comunicó un tiempo de 17 horas hasta la cima, sin oxígeno suplementario, sin cuerdas fijas y sin porteadores durante el intento.
La segunda ascensión resultaba especialmente exigente porque llegaba después de una primera cumbre reciente y de un descenso complicado. Jornet no estaba compitiendo en condiciones frescas, y precisamente por eso el dato físico tiene tanto peso.
La expedición tampoco fue completamente solitaria. El cámara Sébastien Montaz-Rosset estaba en la montaña y esperaba registrar parte del recorrido desde zonas inferiores. La diferencia está en que Jornet realizó el tramo decisivo sin una cordada de apoyo ni depósitos de material preparados para él.
Qué significa subir sin oxígeno ni cuerdas fijas
El oxígeno suplementario permite aumentar la cantidad de oxígeno que llega a los tejidos y reduce parte de las limitaciones fisiológicas de la llamada zona de la muerte, situada por encima de los 8.000 metros. Sin esa ayuda, el organismo se deteriora con rapidez, el juicio empeora y cualquier retraso puede convertirse en una emergencia.
Las cuerdas fijas cumplen otra función. Son líneas instaladas previamente que ayudan a superar pasos expuestos y facilitan la progresión con ascendedores. No utilizarlas obliga a depender mucho más de la lectura del terreno, la nieve, la meteorología y la capacidad técnica del propio alpinista.
Jornet aplicó un estilo alpino minimalista. Llevaba el material necesario y añadía prendas más cálidas y elementos técnicos al pasar por el Campo Base Avanzado. Incluso utilizó botas de tres capas diseñadas específicamente para combinar ligereza en las partes bajas y protección térmica en altura.
Mi lectura es clara: el equipo ligero no fue el secreto aislado de la expedición. Solo funcionó porque estaba respaldado por una enorme base aeróbica, experiencia en terreno técnico y una aclimatación muy poco común. Copiar el peso de su mochila sin copiar décadas de preparación sería una forma peligrosa de malinterpretar el logro.
El tiempo de 17 horas no es un récord universal
Las comparaciones dependen del punto exacto donde empieza el cronómetro. La primera cifra de Jornet parte del monasterio de Rongbuk, a unos 5.100 metros, mientras que muchos tiempos de velocidad comienzan en el Campo Base Avanzado, situado bastante más arriba.
| Referencia | Salida | Tiempo aproximado | Matiz |
|---|---|---|---|
| Primera ascensión de Jornet | Rongbuk | 26 horas | Recorrido más largo y con problemas estomacales. |
| Segunda ascensión de Jornet | Campo Base Avanzado | 17 horas | Realizada pocos días después de la primera cima. |
| Hans Kammerlander | Campo Base Avanzado | 16 h 45 min | Ascensión sin oxígeno, con apoyo en la montaña. |
| Christian Stangl | Campo Base Avanzado | 16 h 43 min | Marca comunicada sin apoyo, aunque su comparación fue discutida. |
Por eso prefiero describir las 17 horas como un tiempo extraordinario en esas condiciones, no como el récord absoluto del Everest. La primera subida también fue difícil de comparar porque empezaba mucho más abajo que las referencias habituales.
La controversia sobre las pruebas de la cumbre
La gesta generó dudas porque no aparecieron de inmediato fotografías de cima, comunicaciones por satélite o un registro GPS completo que permitiera reconstruir cada metro. Algunos análisis señalaron que los datos disponibles parecían detenerse por debajo de la cumbre o presentaban inconsistencias.
Jornet explicó que su GPS había fallado y que parte del material visual estaba reservado para el documental The Path to Everest. Más tarde difundió explicaciones sobre el funcionamiento del dispositivo, los recorridos y las imágenes, aunque no todos los observadores consideraron que el caso quedara cerrado de forma definitiva.
La Himalayan Database aceptó las ascensiones para sus registros tras entrevistar al alpinista y revisar la información disponible. Aun así, conviene separar dos cuestiones: la aceptación documental de la ascensión y el debate sobre si el tiempo debe considerarse un récord comparable con otros.
Durante el descenso, además, Jornet relató haber sufrido un apagón de memoria cerca de los 8.300 metros. Se desvió de la arista noreste y tuvo que esperar a que hubiera luz suficiente para orientarse con los puntos GPS. Para mí, este episodio es la parte más instructiva de toda la historia: incluso un atleta excepcional puede perder capacidad de decisión cuando permanece demasiado tiempo en altitud extrema.
Lo que esta historia enseña a quien ama la montaña
El Everest de Kilian Jornet no debería leerse como una invitación a subir más rápido, llevar menos material o eliminar apoyos. Su verdadera lección está en la preparación acumulada, la aclimatación específica y la capacidad de abandonar cuando las condiciones dejan de ser razonables.
También muestra que una gran ascensión necesita una definición precisa. Hay que indicar desde dónde se mide el tiempo, qué ayuda se utiliza, qué ruta se sigue y qué parte del recorrido se completa. Sin esos datos, una cifra espectacular puede impresionar mucho y explicar muy poco.
Si algo me quedo de esta biografía alpina es que la velocidad solo tiene sentido cuando está al servicio del control. En la alta montaña, avanzar deprisa puede reducir la exposición, pero únicamente si el montañista conserva energía, orientación y criterio para darse la vuelta.
